Martes, 12 de agosto de 2008

FINAL 4X 100 LIBRES: Lezak da una Oro épico al relevo de EE.UU.

 

 

La segunda de Oro a la saca J. Tentada he estado de encabezar esta entrada con un título más grandilocuente a la altura de la pedazo de carrera que presenciamos este, pasado ya, lunes. “La Carrera del siglo” o algo similar hubiera estado a la altura. Sin duda ha sido una de las carreras más emocionantes, impresionantes y demás “antes”hiperbólicos que se os ocurran que hemos visto en mucho tiempo y ya es decir, porque desde que este genio de Baltimore salió a la palestra nos ha dado unos cuantos momentos épicos ya. Esta carrera me ha recordado bastante a otra final olímpica de Phelps, la de los 4x200 libres de los pasados juegos de Atenas, con una última piscina espectacular de Keller que venció en una posta histórica a nada más y nada menos que Ian Thorpe. Fue algo grandioso, pero lo de ayer rondó cotas de heroicidad aún mayores. Porque cuando Lezac saltó a la piscina la distancia con los franceses era de algo más de medio segundo y el francés que realizaba ese último relevo no era un nadador más, era el plusmarquista mundial de la distancia Alain Bernard, ¿podía conllevar un mayor grado de dificultad el reto? Difícilmente. Lezak es un nadador experimentado, un especialista en el hectómetro, desde hace años el mejor estadounidense en la distancia, lo que no quiere decir mucho. Su carrera ha estado siempre plagada de insabores, ningún gran título en las competiciones internacionales, dominadas en el s. XXI por europeos con pocas excepciones, para desespero de los estadounidenses, históricamente dominadores de la distancia. Pero la recompensa para Lezak llegó por fin ayer. Sin duda fue el gran héroe de la carrera haciendo lo imposible: recuperar en un último largo prodigioso la distancia de casi un segundo con la que el francés salió del último viraje. Portentosos sus últimos 25 metros, acercándose al francés y superándole en la última brazada, sobre la pared, sólo 8 milésimas les separaron. El record del mundo conseguido por el equipo suplente de los Estados Unidos en las semifinales fue pulverizado: se bajo en cuatro segundos, lo nunca visto. Todos los relevistas estadounidenses nadaron por debajo de los 58s. La posta de Lezak fue prodigiosa: 46:06, la más rápida de todos los participantes, sólo se le acercó Bousquet, el tercer hombre del relevo francés con otro espectacular crono 46:23.  El segundo oro de Phelps corrió alto riesgo y la explosión de alegría del de Baltimore demuestran la tensión acumulada. Eufórico a voz en grito. Lezakc sereno, realmente agotado tras el esfuerzo titánico realizado para darle a su país un nuevo oro.

 

 Leyendo los reportes de la prensa mundial vía internet todos resaltan el papel de Lezak con titulares del tipo “Lezak salva a Phelps”, estoy absolutamente de acuerdo en laudar su excepcional carrera, lo que no  me parece que venga a cuento es el desacreditar la actuación de Phelps como lo han hecho. La marca de Phelps en el primer relevo, estuvo a su altura de su genio, me explico. Primero, partimos de que los tiempos de la primera posta, la de Phelps que no es lanzada, son más altos que los de las postas lanzadas, es decir, no es lo mismo hacer 47 en esa primera que 47 en el segundo relevo, ha ido más rápido el primero que el segundo, no sé si me explico. En los telediarios y demás (en El País y en el Marca no, que tienen a esos grandes periodistas que son Diego Torres y Santiago Segurola que saben de lo que hablan) destacan, con no disimulada saña, que Phelps quedó segundo en su relevo, veniendo a decir que si llega a ser por su posta no hubieran ganado el oro. No niego que quedó segundo, está claro, pero con un pequeño matiz, lo hizo por detrás del australiano Sullivan, que vaya por Dios, resulta que batió en esa posta el record del mundo. Phelps no se entrena para distancias cortas, sus entrenamientos para la prueba larga de los estilos le penaliza, necesita resistencia y a costa de ello pierde calidad, de hecho no compite (hasta ahora, en adelante sí lo hará, que se preparen) en el hectómetro habitualmente (no en las grandes competiciones internacionales), pero su posta fue excelente, se quedó sólo a 27 centésimas del record del mundo, los 47:24 que marcó Sullivan, y eso que no se entrena. Me falta confirmarlo pero sino marcó nuevo record americano en su posta por ahí andaría (edito: confirmado, record americano), fue una posta prodigiosa, digan lo que digan. No sé muy bien por qué, si es por buscar un titular sorprendente que vendería más, porque les cae pesado o algún tipo de antipatía personal, pero da la sensación de que muchos periodistas y también no periodistas tienen unas ganas de que pierda fuera de lo común. No entiendo por qué a la gente le gusta tanto ver a los grandes del deporte caer, morbo o simple envidia de ver lo que son capaces de hacer algunos elegidos y que los demás sólo imaginamos en sueños. Esperemos que este domingo todos los escépticos acaben convertidos, por el bien de Phelps.


Tags: michael phelps beijing

Publicado por ananula @ 13:10  | Michael Phelps
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