Domingo, 13 de enero de 2008
La Huida (1972) de Sam Peckinpah

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La Huida (The Getaway) supuso la segunda y ?ltima colaboraci?n entre Steve McQueen y Sam Peckinpah tras haber trabajado ya juntos en Junior Boone un a?o antes, en 1972. La huida fue un film de gran ?xito en su momento y considerado entre los t?tulos mayores de la filmograf?a de Peckinpah. El reparto encabezado por dos pesos pesados de la interpretaci?n: Steve McQueen y Al Lettieri que, como dice Francisco Javier Urquijo, no siempre han gozado del reconocimiento que merecieron y una actriz m?s limitada, Ali McGraw.

La Huida era una de mis cuentas pendientes con la filmograf?a de McQueen y con la de Peckinpah tambi?n. Y la verdad es que no me ha decepcionado, es una pel?cula vibrante, violenta y con ese aire de los setenta que a mi me resulta especialmente atractivo. No es una obra maestra pero su influencia sobre el cine posterior es enorme.

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Al Lettieri y Bo Hopkins

Creo que lo mejor para ver esta pel?cula es no saber demasiado del argumento: as? que si no la habeis visto, os recomiendo que no sigais leyendo, porque a partir de aqu? comienza el destripamiento de la misma. Pero antes dejo el trailer de la peli Gui?o



Hagamos una peque?a sinopsis:

Carter ?Doc? McCoy (McQueen) y su mujer Carol (McGraw) se ven involucrados en un fraude de la mafia texana. Han llevado a cabo un atraco a un banco ingnorantes de que los due?os son sus mismos jefes, que ya han extraido una cantidad important?sima con anterioridad al robo. ?Doc? ha conseguido salir de la c?rcel poco antes gracias a un magnate, Jack Beynon, que ha convertido a Carol en su amante y ha urdido con ella un plan para deshacerse de ?Doc? despu?s del robo, Carol, en el ?ltimo instante prefiere matar a Beynon y huir con su marido que, sin contactos ?tiles, tiene que llevarse encima el dinero robado. ?Doc? es un hombre de ideas tradicionales y chapado a la antigua, no asimila bien el juego de su mujer y en plena huida explota una vigorosa crisis matrimonial. La polic?a no tarda en identificarles por medio de un ladronzuelo de and?n y de unos ni?os juguetones en exceso. Adem?s uno de los compinches del atraco, Rudy, se ha vuelto demasiado ambicioso y, despu?s de matar al tercero en discordia, su colega Frank, les persigue para recuperar el dinero y vengarse de las heridas que ?Doc? le ha causado en un tiroteo que han mantenido justo despu?s del atraco. Por si fuera, los mafiosos, encabezados por el hermano y los socios de Beynon, han descubierto el cad?ver de ?ste y tambi?n les persiguen para matarles. Sin horizontes emocionales en los que refugiarse , ?Doc? y Carol huyen enloquecidamente hacia M?xico. La compenetraci?n que demuestran en los peores momentos salvar? su matrimonio y les proporcionar? la huida.

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Es una de los dos ?nicos films de Peckinpah coronada por un ?improbable? final feliz. Aunque no en todos los pa?ses, en Espa?a sufri? cortes y adulteraciones de contenido como, por ejemplo, en Espa?a, donde la censura impuso un texto final sobreimpresionado en las im?genes, declarando que los protagonistas eran descubiertos y detenidos por las fuerzas policiales siguiendo la norma censorial al uso: ?El delincuente siempre tiene que pagar su delito!, sin importar que muchas veces, banqueros, pol?ticos y polic?as sean delincuentes de mucha mayor envergadura y sus actividades resulten muco m?s nefastas y catastr?ficas para la sociedad.

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Que mirada ten?a el Sr. McQueen... para caerse redonda Sonrojado

La construcci?n de los personajes de McQueen y Al Lettieri se basan en principios arquet?picos opuestos. El Carter ?Doc? de Steve McQueen es un hombre de pocas palabras, introvertido, parco en acciones y gestos, pero muy violento, que soporta en silencio una tensi?n interior enorme causa de su mal genio constante. McQueen ofrece de la mano de Peckinpah uno de sus trabajos m?s acabados, consiguiendo producirnos en pocos minutos la sensaci?n de estar contemplando a un viejo conocido. Le vemos hartarse de la c?rcel y soportar en silencio, expresando su hast?o y su violencia interiores al destrozar un trabajo manual en su celda y al tirar, en otro momento, las fichas de la partida de ajedrez que juega con otro compa?ero preso. Cuando el preso se sorprende de la desproporcionada reacci?n de ?Doc?, ??Hombre, no es m?s que un juego!, el espectador gracias a la construcci?n estil?tica ?peckinpahiana? de los instantes precedentes comprendemos con facilidad que la reacci?n de ?Doc? se inserta dentro del agobio extremo que la prisi?n le produce.
M?s adelante en el metraje se nos informa sobre sus ideas ?tradicionales? en torno a sexualidad y matrimonio. Ya en casa, tras salir de la c?rcel, interroga a Carol sobre sus hipot?ticos amantes durante los a?os en que ha estado preso. Despu?s somos testigos de su repulsa y prejuicios por la actuaci?n con el magnate Beynon, con quien ha tenido que acostarse para conseguirle la libertad. Del mismo modo, en pocos instantes comprendemos que se tiene as? mismo por un gran profesional y que espera que todo el mundo lo entienda as? en correspondencia con la elevada autoestima que demuestra (tanto en la negociaci?n como en la preparaci?n del atraco con los hombres de Beynon).

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El m?rito, tanto de Peckinpah como de McQueen, descansa en el haber convertido en humano a un personaje de novela, bastante plano. El trabajo efectivo se basa sobre la declamaci?n contenida de McQueen, apoyada en los silencios y las esperas cr?ticas de su personaje al que sistem?ticamente se le niega la paz f?sica y espiritual. ?Doc? s?lo habla cuando es necesario, dando la impresi?n de tratarse de un hombre que ahorra energ?a concientemente energ?a en todo momento. Cuando alguien le contradice o act?a de forma inadecuada, sus protestas son lac?nicas y se apoyan sobre una mirada foribunda y enfebrecida que el actor consigue sin aparente esfuerzo (esa mirada de McQueen no admite comparaciones). Cuando enterado de la aventura de su mujer con Beynon estalla, se limita a sacar el coche de la carretera con maniobras violentas y a golpear varias veces a su esposa sin demasiado convencimiento, sin apenas pronunciar unas palabras (de hecho McQueen golpea de verdad a McGraw en esas escenas el muy bruto). De este modo, mientras el ?Doc? de Steve McQueen guarda silencios tortuoso que parecen erosionarle, el Rudy Butler de Al Lettieri se construye sobre la concepci?n del exceso m?s latino y extrovertido. Al Lettieri se desenvuelve como pez en el agua con este personaje, ofreciendo con toda probabilidad la mejor interpretaci?n de la pel?cula. Peckinpah aprovecha las cualidades de su actor: presencia mal?vola y magn?tica, a tenor de su corpulencia y endurecida. Un contraste absoluto con respecto a McQueen, moreno latino, de atractivo viril extremo pero llamativamente feo. La oposici?n entre los dos personajes masculinos son en cierto modo la gu?a del film. Los dos delincuentes enfrentados son marginados e individualistas, pero existe una diferencia radical entre los dos hombres que hace caer la simpat?a peckinpahiana del lado de ?Doc?. Mientras para ?ste hay que cumplir los tratos que se hacen con lealtad aunque sea ?nicamente por evitarse complicaciones posteriores, Rudy no observa respeto alguno por ninguna relaci?n o contrato. De esa forma el asesinato de Frank (Bo Hopkins) resulta especialmente desagradable por la met?dica, traidora y despiadada forma en que Rudy lo practica disparando a su compa?ero a quemarropa en las zonas del cuerpo donde no le protege el chaleco antibalas y tir?ndolo en marcha del coche.

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Poco a poco la pel?cula va mostr?ndonos a Rudy como un secuestrador sin escr?pulos, pero ?Doc? no sale mejor parado al irle contemplando cada vez m?s sumergido en una violencia que domina como nadie y que parece consustancial a ?l. Paradigm?tica es la escena en que la pareja de esposos se abre paso a tiros por el destartalado motel de Laughlin, en El Paso, acosados por los socios mafiosos de Beynon. ?Doc? con su rifle autom?tico del 12 capaz de derribar pareces acude all? donde se vislumbra jaleo, subrayando su particular predisposici?n para esos ?festejos? y esbozando una oportuna segunda lectura sobre el personaje y su violencia/maldad inherentes. Si al final del film Carol y Doc tienen un buen gesto con el anciano cowboy que les ayuda a cruzar la frontera resulta m?s una consecuencia de la simpat?a natural del viejo que una definici?n de su manera de ser. Lo que importa en el relato es que todos son malos, o al menos, son tan malos (y tan buenos) como somos todos en potencia. La inteligencia de Peckinpah se revela en evitar convertir a sus personajes masculinos o femeninos en suerte de superhumanos como tantas veces ha ocurrido desde entonces en la producci?n norteamericana.

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Los ?nicos peros que se le pueden poner a la pel?cula giran en torno al argumento y a la primac?a del aspecto de aventura en el film sobre las implicaciones tem?ticas del mismo. Dice Francisco Javier Urquijo que ?A La Huida le falta poco para convertirse en una verdadera obra maestra y es una l?stima?.

Una escena muy buena de la pel?cula Muchas risas:



Fuente: Francisco Javier Urquijo, Sam Peckinpah, Madrid, 1995

Tags: getaway peckinpah

Publicado por ananula @ 1:55  | Cine
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Comentarios
Publicado por ALFREDO GARCIA
Martes, 14 de octubre de 2008 | 10:31
HE VISTO ALGUNAS PELIS DEL DIRECTOR Y ME INTERESA COMENTARLAS, ANA...Flash
Publicado por ananula
Domingo, 13 de diciembre de 2009 | 1:35
An?mate a hacerlo Alfredo Gui?o