Viernes, 23 de septiembre de 2011

   Historias de FiladelfiaGeorge Cuckor (1940)    

Hace unas cuantas semanas (¿junio?), en un tiempo de cierto agobio, decidí ponerme una noche Historias de Filadelfia. Hacía tiempo que no la veía. Sucedió uno de esos milagros que no pasan con muchas películas: terminé embargada por una absurda alegría.

  

Lo peor que se le puede achacar a Historias de Filadelfia es la fama que la antecede como una de las comedias míticas de los 40, los extraordinarios nombres de su reparto, los Oscars que ganó, etc. A veces todas estas circunstancias pesan y hacen que se predisponga el ánimo y las expectativas terminen siendo inalcanzables. Quizá uno de los aspectos por los que en los últimos tiempos se suele desdeñar Historias de Filadelfia es que su autor sea un director como George Cuckor, considerado un mero artesano, lejos del Olimpo de los grandes autores de la Historia del Cine. Un director injustamente infravalorado. Quizá también, el que fuera un éxito de taquilla y crítica en su tiempo y que su fama haya perdurado tanto a lo largo de las décadas que han producido cierto desgaste. No se puede negar que algunos elementos de la historia, están algo desfasados, como los usos y costumbres sociales, lo que pudiendo quitarle pegada a la historia, al contrario, lo que hace, es darle un especial encanto, el de un tiempo ya pasado aunque no tan lejano.

   

A medida que pasan los años van cambiando los gustos y preferencias. Es algo inevitable. A veces con dolor, podemos ver como películas que nos entusiasmaron en un momento determinado, no han aguantado bien su “revisión” pasados los años. Con otras sucede lo contrario, parece que las redescubrimos de un modo entusiasta. En cierto modo, puedo decir que me ha pasado esto con Historias de Filadelfia, no es que la haya redescubierto, pero me ha conquistado como no lo había hecho antes. Ahora mismo, la colocaría en mi lista de películas favoritas. ¿Por qué? Por la extraordinaria macedonia que sale de la combinación de varios elementos. Un texto brillante, con frases, juegos de palabras y situaciones maravillosas. Un reparto magnífico, en los que cabría destacar a una excepcional Kate Hepburn, en un papel hecho a su medida, de mujer decidida y de carácter que a la vez es capaz de comprender sus debilidades y fallos. Un Cary Grant, que sin tener el mejor papel de la película es imposible no sucumbir, más o menos, antes o después, a su encantadora presencia. Y luego están mis dos personajes favoritos: la señorita Imbrie y Macaulay O´Connor. Imbrie tiene una presencia breve y, sin duda, los mejores textos de la película. Un personaje lleno de suspicacia e ironía, presente como una sombra y con cara de “eterna perdedora” durante toda el film. Luego está James Stewart, que se llevó el Oscar al mejor actor de reparto. Su único Oscar y ¡qué bien dado! Mi personaje favorito de la película y por mérito, ante todo, de Jimmy. Da vida a un escritor frustrado que odia su trabajo en una revista de cotilleos pero que necesita su trabajo para sobrevivir. Orgulloso, lleno de prejuicios y arisco vive una particular aventura en la casa de los Lord. El verano pasado idee hacerme un recorrido por su filmografía que no he concluido (ni de lejos) pero lo visto me ha permitido darme cuenta de que es uno de mis actores más queridos. Me gusta su versatilidad, me lo  creo tanto en drama como en comedia. En Historias de Filadelfia tiene algunos momentos cómicos de altura. Las escenas de su llegada a la casa y sus choques con los mayordomos son geniales. Con ese estilo patoso a lo Goofy. Qué decir, de su bis a bis con C.K. Dexter Heaven, con unas copas de más en su casa. Una de mis partes favoritas de la película.

 

O mi parte favorita de la película, el burbujeante encuentro en la piscina entre Mike (Stewart) y Tracy (Hepburn), en el que saltan chispas. Increíble la química que existe entre los dos actores que están espectaculares. Me gusta hasta lo cursi que se pone Stewart. Ahora creo recordar que en la obra de teatro, el papel de Stewart lo hacía Joseph Cotten, otro actor estupendo, pero más guapo. Hubiera sido muy curioso ver el tono que tenía Mike en su piel, me resulta difícil imaginarlo en otro que no sea Stewart. Tiene un toque más altivo y distante, quizá más intelectual para ese papel que Cotten.

 

10/10

 


Publicado por ananula @ 21:12  | Cine
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