· Nunca me abandones, Mark Romanek (2010) ·
“Nunca me abandones”, la película, era una cuenta pendiente en mi agenda desde hace semanas. Había leído recomendaciones entusiastas de gente a la que considero con muy buen gusto y criterio. Además, en el reparto estaban varios actores a los que seguir la pista. La maravillosa Carey Mulligan, que nos conquistó a todos con An Education (película que a mi no me entusiasma del todo) y, el no menos maravilloso, Andrew Garfield (al que le perdonamos en esta película hasta las mechas y el peinado), que es un actor con unas aptitudes fuera de lo normal. Y también Keira Knightley, a la que, frente a la antipatía general que parece generar (vale, sí, parece que siempre está poniendo morritos. Daniel Craig también es un poco morritos y le queremos, no pasa nada), me parece una actriz bastante solvente.
La película me ha entusiasmado y me ha dejado hecha un trapo. ¿Será por eso que me ha gustado? ¿Por qué me ha movido algo por dentro? Nunca me abandones cuenta la historia vital de tres personajes, Kathy H. (Carey Mulligan), Tommy D. (Andrew Garfield), y Ruth (Keira Knightley) desde la perspectiva de la primera, que ejerce de narradora. Al final, es la historia de un triángulo amoroso que se solapa con la historia de una amistad que une a los tres desde la infancia hasta la edad adulta. O habría que decir un falso triángulo amoroso, formado por la inacción, confusión, o resignación de alguno de sus protagonistas. Historia llena de sentimientos contenidos, que cuando rompen dan lugar a momentos de los que te golpean sin piedad. No me suelo explayar demasiado con las películas, pero con esta haré una excepción.
Voy a soltar unos cuantos spoilers porque no me los puedo callar. Son de varios momentos de la película, cuando los protagonistas ya han dejado Hailsham, que me parecen sensacionales, entre Carey Mulligan (Kathy) y Andrew Garfield (Tommy), los dos personajes queribles de la película. La Ruth de Keira Knightley está hecha para ser odiada. El primero de esos momentos, es cuando en las Cottages, Kathy H. -esa contenida, determinada, sacrificada y brillante chica- está sentada en las escaleras poniéndose las botas para salir a pasear sola y llega Tommy -esa criatura tan vulnerable como tierna e inocente- silencioso y la saluda y la mira con una timidez absoluta y le dice si la puede acompañar. Garfield desprende amor y adoración por ella por cada uno de sus poros. Y a ella se le ilumina el rostro porque él quiere su compañía. Sin caer en ningún truco sensiblero derriten el corazón más duro.


La segunda es cuando Kathy está en el granero revisando unas revistas porno que encontró en la basura y, Tommy, de nuevo, la ha seguido y la observa medio escondido, ella se da cuenta y le dice que pase y tienen un rifirrafe cuando él quiere averiguar por qué las está mirando. Supongo que me gusta porque se sigue manifestando ese amor etéreo que existe entre ellos y, porque me gusta que ella explote, aunque sólo sea un poquito, y se compare con Ruth delante de él. Tener que oirlos a diario machacando el colchón, no hay corazón enamorado por muy resignado que sea que lo aguante.


La tercera es la escena del muelle en el viaje a Norfolk, en el que se quedan los dos sólos y se miran sin decirse apenas nada y diciéndolo todo, especialmente Tommy que parte el alma con esa manera en que la mira mientras ella intenta hacerse la fuerte por momentos.


La cuarta, es de las más grandes de la película, cuando después de ir a Norfolk y de oír el rumor de las posibles “postergaciones”, Tommy, en el paseo por el bosque, solos, se produce esa conversación en la que ella le pregunta, con una congoja enorme, si piensa pedir la postergación con Ruth y él le confiesa su amor de esa manera tan sutil y tierna, y ella no puede contenerlas lágrimas (¿y quién puede contener las lágrimas en esa escena?).

Y me estoy pasando con la selección de escenas, lo sé, poco menos que estoy contando toda la película (¡No dije al comienzo que me había entusiasmado!). Quizá deba de meterme ya con la parte final de la película, que tiene momentos desangeladores. Dos miniapuntes antes. La escena cuándo Tommy le enseña sus dibujos es preciosa y cuando, a continuación, ella le está leyendo mientras él no deja de mirarla y tiene lugar su primer encuentro amoroso. Lleguemos ya a los hechos cuando acuden a casa de Madame para solicitar la postergación. De su encuentro con Madame y la Srta. Emily, me quedo con la inocencia, la ilusión y la esperanza con la que Tommy afronta todo el proceso y parece no querer ver la realidad al final. Y el aplomo y resignación con los que Kathy asume y entiende todo. No sé que es más doloroso, si ver lo que siente uno o el otro.

Vamos terminando, como no, con la desgarradora escena de la carretera con los gritos desesperados de Tommy, al que se le ha derrumbado el castillo de esperanzas que se había construido durante años, es de las que no se puede sacar de la cabeza. Cuando me bajé la banda sonora de la película, en las primeras escuchas, con la melodía básica, me venía constantemente a la cabeza el eco de sus gritos y me hacían estremecer.
Siento amor por esta película aunque me haya dejado bajo mínimos, merece la pena. Termino con la imagen de otro de los planos que se quedan grabados a fuego en la retina. Curiosamente, es la imagen de Garfield la que es más recurrente en mi memoria cuando pienso en la película.

P.D.: Me parece increíble que Keira y Carey tengan la misma edad, Keira sigue pareciendo su hermana mayor, como en Orgullo y Prejuicio, y lo parece de Garfield, que le saca a ella dos años.
Tags: nunca me abandones, never let me go, mark romanek, andrew garfield, carey mulligan, keira knightley
¡Enti! ¡Qué alegría leerte por aquí! y ver que te ha gustado tanto Nunca me abandones ^_^
Es de estas pelis que calan ¿eh? Aunque deja cuerpo tristón y no es muy animosa, es de éstas en las que no puedes dejar de pensar... y que apetece volver a ver para pasarlo mal (que masoquismo más agradable xD). ¡Muchas gracias por comentar! Nos vemos por twitter!!