miércoles, 17 de noviembre de 2010

  EL REY DEL JUEGO, Norman Jewinson (1965)   

 

Steve en 1965 ya ha forjado de lleno su icónica imagen cinematográfica de tipo duro, de pocas palabras, al que intuimos por su mirada (¡y qué mirada!), sus gestos y ante el que todas las chicas caen rendidas. El rey del juego, sin duda, contribuyó a asentar esta imagen. En ella, la incipiente estrella se veía las caras con uno de los actores más populares del cine negro de los años 30 y 40, E. G. Robinson. Casi nada. En pantalla protagonizan un duelo memorable y parece que fuera de pantalla también saltaron chispas entre ellos. Se cuenta que al veterano actor no le gustaban los modos escénicos de McQueen, forjado en el Actor´s Studio. Le molestaba que no le mirara a los ojos en sus escenas juntos y sus muecas y gestos improvisados. No es más que un detalle de un rodaje muy complicado de principio a fin y lleno de leyendas. La película, inicialmente, iba a ser dirigida por Sam Peckinpah. Los desencuentros entre el director y los productores en torno al guión dieron al traste con su participación. Peckinpah, encajado en el proyecto casi por obligación, pretendía un retrato sórdido de los ambientes del poker en la época de la Gran Depresión en Nueva Orleans. Los productores apostaban por una película con una vocación más comercial en la que el triángulo amoroso entre el protagonista y la chica buena y la chica mala, rentabilizara el creciente tirón de McQueen, con una popularidad ascendente después de sus papeles en Los Siete Magníficos y La Gran Evasión, películas que sin protagonizar había capitalizado. El referente era la exitosa El Buscavidas, que sobre el mundo del billar había protagonizado, poco antes, Paul Newman. Tras la salida de Peckinpah y la llegada de Norman Jewinson, un aún inexperto director, McQueen propuso la inclusión de algunas escenas de pelea (como las de los retretes) y de acción que el actor protagonizó él mismo (la persecución inicial por las vías del tren). A pesar de todos los avatares, el resultado fue notable. El rey del juego es considerada como, probablemente, la mejor película sobre el póker. Quizá Peckinpah hubiera hecho más énfasis en los ambientes sórdidos, en la psicología de los personajes. Con todo, El rey del juego es una estupenda película, donde destaca la tensa y magnífica partida de póker (creo que el director de Casino Royale la vio. No son pocos los que apuntan al parecido físico de Daniel Craig con McQueen) con sus descansos y resolución brillante. El reparto está muy bien, desde Rip Torn, pasando por Karl Malden, Joan Blondell o Tuesday Weld. Con respecto a esta última, la chica buena de la película, tiene una química especial con McQueen. Ya habían trabajado juntos previamente en Soldier in the rain y, se dice, que fue una petición expresa de McQueen.

Si hay algo que se evidencia sin rubor en la película es que la cámara quiere a McQueen. Se cuentan por decenas sus primeros planos. Muy cogida con pinzas la comparación, me recuerda el amor de la cámara por Delon en Rocco y sus hermanos, quizá allí más evidente. Creo que es una de las películas en las que sale más despampanante (una palabra que se suele usar los chicos para describir a las chicas y sobre la que reclamo el derecho a usarla al revés)

9/10


Tags: steve mcqueen, Cincinnati Kid

Publicado por ananula @ 20:53  | Cine
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