Viernes, 07 de mayo de 2010
      Villarreal  1   -  Barça  4      


Partido que pasará a la historia por la tarjeta “fantasma” a Busquets que pudo suponer su expulsión y no por el excelente partido del Barça, sobre todo, con una primera parte primorosa, en la que rompió al Villarreal. Un partido que ganó el Barça, incuestionablemente, haciendo gala de ese fútbol que ha enamorado a todos los amantes del buen fútbol. Toque, circulación rápida y una gran movilidad en las última línea. Con un Xavi colosal en el medio del campo –aún con su rotura de 3cm en el soleo– que manejó el partido de “pé” a “pá”.

En teoría, era el partido más complicado que le quedaba al Barça. Se juntaban varios elementos que así lo indicaban. En primer lugar, los antecedentes históricos, siendo el Villarreal y el Madrigal, uno de los equipos y campos que peor se le ha dado al Barça en los últimos 7 años, pocas victorias, algunos empates y varias derrotas. Por otra parte, incidían también cuestiones coyunturales, el Barça había caído el miércoles en la Champions, tras un partido de gran desgaste físico y mental. Había que ver cómo había encajado el grupo la eliminación, si con personalidad y buscando dar un golpe sobre la mesa, o con dudas y cierto abatimiento. Fue la primera opción, otra demostración de la determinación y capacidad de superación de este equipo.

Sorprendió que de inicio Guardiola dejara a Ibrahimovic en el banquillo. Y fue un claro indicativo del estado de forma del sueco. Guardiola buscaba movilidad y eso Ibra no lo está aportando. La apuesta con los tres “bajitos” arriba funcionó a la perfección. Bojan, que se estaba marcando una campaña irregular (juega poco, tampoco se le puede pedir que tenga un ritmo competitivo del que carece) realizó un gran partido, con un gol extraordinario, incluido. Pedro sigue en su línea, siempre sacrificado y combativo, ahora además ha vuelto a su mejor versión, desequilibrante. Messi, sigue sin estar fino, aún así, es capaz de marcar dos goles en dos acciones en las que demuestra lo resolutivo que es y el olfato de gol que tiene.

 Una curiosidad personal, pensaba comprarme una camiseta del Barça, pero estaba –y estoy– dudosa sobre cuál cogerme. A comienzo de temporada apostaba por pillar la de Chigrinsky, que sigue siendo mi favorita porque me mola cómo se escribe y cómo suena. Ahora, si tuviera que comprarme una, por convencimiento, pillaría la de Piqué, es un espectáculo verle jugar, el mejor central de Europa de lejos. Sólo hay algo que me coarta para adquirirla. Piqué es guapo, al ser chica, siempre parecerá que me la compró porque está macizo. Puto machismo y putos prejuicios.

 


Tags: barça villarreal 2010

Publicado por ananula @ 18:29  | Deporte
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