Lunes, 19 de abril de 2010
       Espanyol  0  -   Barça 0      

Y EL VECINO INCOMODÓ

 

Tremendo partido el que pudimos ver el sábado en Cornellá. La tarde fue dura en el campo y dura para una sencilla aficionada como es mi caso. Tengo por (mala) costumbre ir al mismo bar a ver los partidos del Barça cuando estoy en León y no puedo verlos en casa o no he quedado para verlos en compañía. Es un bar que me queda muy cerquita y al que solía ir con mi hermano cuando estaba aquí, allí vivimos los mejores momentos de la Era Ritjaard y supongo que por eso le tengo cierto aprecio. Los dos últimos partidos que ví en dicho bar, ya olisqueé ambiente madridista pero limitado a un par de criajos maleducados, contra los que ya me despaché a gusto por aquí. Ayer la expectación era mayor, sólo “habíamos” dos culés entre unos nueve o diez madridistas. Es muy duro ver un partido en esas condiciones básicamente porque no hay fairplay, es el típico ambiente de tasca en el que como entres al trapo terminas tirándole la silla o la mesa al de enfrente, un ambiente de extremos entre crios de 11 ó 12 años que todavía no tienen sentido crítico ni capacidad de análisis y que se limitan a repetir las cantinelas que leen en las biblias deportivas y en la radio (maldición, ¡leen a Inda! que monstruos estamos creando...) y luego, para subir el nivel, estaban los típicos jubilados tragando tapas, soltando tacos y fantocheando soltando unas sandeces de las que hacen persignarse hasta a un musulmán. La imagen típica de la España cañí inculta, cutre y .... madridista (hay mucho madridismo señor y elegante). Total que al gesto torcido con el que ya sales de un partido en el que tu equipo empata cuando se está jugando la Liga se une el cabreo con el que sales después de pasar casi dos horas rodeada de imbéciles. En resumen que me fui para casa con una violencia interior horrible, me costó hasta dormirme, no del recuerdo del partido, sino por la contención que tuve que hacer en el bar y que me seguía reconcomiendo por dentro. Me recuerda lo malo para la salud que es el fútbol y las situaciones irracionales que genera. Una tarde tranquila y normal puede terminar en una noche de malas caras, malas contestaciones y malos sueños sólo por lo que han hecho unos cuantos tipos en un campo de hierba a miles de kilómetros y las consecuencias que eso ha generado. Nunca he sido demasiado ambiciosa con mi vida, ni quiero ser rica, ni famosa ni nada, sólo quiero tener un trabajo que me permita sentirme realizada (casi náGui?o y, lo más importante, que me permita pagarme el plus para verme los partidos en casita, relajada. Cuando lo consiga, seré feliz.



 Después de este desfogamiento de las líneas anteriores, infumable y que nadie será capaz de leerse pero que necesitaba hacer, vamos con el partido. Partido duro, con muy poco fútbol, marcado por una serie de circunstancias que creo que determinaron el empate. Partimos de una primera parte imponente del Espanyol, con una presión arriba muy fuerte, marcaje a Xavi, líneas muy juntas y mucho juego por las bandas intentando buscar las espaldas de los defensas del Barça, en un planteamiento brillante de Pochetino excelentemente realizado en el campo por sus jugadores, que secaron el juego del Barça pero que no lograron materializar ninguna de las ocasiones de gol que generaron en la primera parte. Esta fue la mejor noticia para el Barça del primer tiempo. La alineación que Guardiola preparó para Cornellá recordó a la del Bernabeu, contención atrás con Puyol de lateral y Piqué y Milito como pareja de centrales, en esta ocasión Alves se mantuvo como lateral y fue Maxwell el que hizo las veces de interior. El experimento de probar con los laterales de interiores tiene su origen en la realidad de que Henry ha desaparecido, un jugador que tenía un rol importantísimo en el equipo el año pasado, esta temporada no está. Puede dar gracias Guardiola a la espectacular y sorpresiva aparición de Pedro, que le ha dado una alternativa de juego de banda. Pero Pedro le da una opción en una banda, la otra sigue desaprovechada jugando como ayer Messi centrado como referencia en ataque. Guardiola buscaba ensanchar el campo con jugadores en banda que dieran salida a la batalla que presentaría en el mediocampo. La lectura del partido era buena pero el planteamiento dio cero resultados. Dejando al margen que uno de los dos tiros a puerta que debió de hacer el Barça en toda la primera parte fuera de Maxwell (bagaje muy pobre para un equipo como el Barça), el brasileño estuvo inédito, apenas le llegaron balones y creo pocos espacios. Lo mismo podríamos decir de toda la línea ofensiva, Messi, Pedro, Xavi. Pero no vamos a confundirnos tampoco, el gran problema del Barça ayer en el partido fue que no se jugó al fútbol, faltas constantes que interrumpían el juego continuamente. Pochetino sabía que así se seca al Barça, es una manera ruda y tosca pero efectiva, si no hay fútbol no hay Barça. Con lo sucedido este fin de semana a los inventores del Villarato les tiene que durar el sonrojo un par de semanas, por lo menos.

 

Decía antes que lo mejor para el Barça de la primera parte era que el resultado seguía en tablas, gracias a unos imponente Valdés y Piqué (el Piqué lleva un par de semanas espectaculares). No diré que el partido estaba donde lo quería al Barça al comienzo de la segunda parte pero casi, casi. El Espanyol se había desgastado muchísimo en la primera parte y que mantuviera ese nivel de presión en la segunda era impensable, 10  minutos más, vale, 15 quizás, bien, pero terminaría desfondándose, el Espanyol no es el Chelsea por mucho que les arrope la grada. Pero he aquí que será tras esos diez primeros minutos cuando se rompe el partido por dos hechos, para mí, claves. Primero, los dos cambios de Guardiola. Como vería la cosa , que Guardiola que suele apurar bastante los cambios, casi nunca antes de mediada la segunda parte, hace un doble cambio tempranísimo. Aquí se combinaron mala suerte y cierto desacierto. Hacer entrar a Henry (vale, en el banquillo no es que hubiera mucho más...) como factor desequilibrante por la banda tras muchos partidos sin apenas contar, parecía algo arriesgado, más natural era dar entrada a un más habitual y en mejor forma Bojan y mover a Lio más a la banda. Pero lo que condicionó del todo los cambios y el partido fue el segundo elemento clave, para mi el más importante, la expulsión de Alves. Cuando el Espanyol reculaba y empezaba a fallarle el fuelle el Barça se queda en inferioridad. Dejo de lado que para mi la segunda amarilla es excesiva (no fue ni falta como para ser tarjeta), el árbitro se puede equivocar y más en un partido tan tenso, en un estadio que es una olla a presión estas cosas pasan. Hubo mala suerte porque fue poco después de los dos cambios, lo que le obligó a volver a reorganizar el equipo. Sin Milito ni Alves, Busquets se tuvo que colocar de central, Maxwell ya se había reposicionado como lateral y Puyol volvió a la banda. El Barça perdía a un hombre importante en el mediocampo y quedaba en inferioridad en una zona fundamental, no había alternativa tras haber sacado del campo ya a Touré y a Milito. Total que la expulsión igualaba de nuevo la situación. El equipo contra las cuerdas y la inspiración no llegaba. Messi muy chupón, poseído en algunos momentos por una especie de espíritu CR9, intentaba hacer la guerra por su cuenta, demasiado centrado y muy marcado, lograba zafarse pero en posiciones de poco peligro, sin posición clara de disparo. Sólo cabe recordar un par de buenas combinaciones con Xavi, cuando combinaron crearon peligro. En éstas, a cinco minutos del final salió Ibrahimovic para intentar desatascar la situación. Apenas tuvo tiempo de nada, tras la inactividad no se puede decir que el poco tiempo que estuvo en el campo lo hiciera mal, un par de jugaditas pero tampoco creo peligro, ni le buscaron ni le encontraron. Salió demasiado tarde aunque se puede entender que Pep no quisiera arriesgarle recién salido de la enfermería. Así terminó el partido, con empate sin goles y casi dando gracias por un punto que puede ser valioso a la vez que da la sensación de que el pinchazo que se podía permitir el Barça en la Liga llega demasiado pronto y da moral al Madrid, que ve como en una semana se ha vuelto a reenganchar a la Liga tras su victoria contra el Valencia, seguramente ni ellos esperaban verse tan pronto de nuevo al acecho. Mucha Liga y mucha tela que cortar. Por de pronto, Champions el Martes contra el Inter de Mou. 

     


Tags: barça espanyol 2010

Publicado por ananula @ 18:20  | Deporte
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