Lunes, 19 de abril de 2010
      Real Madrid 0  -  Barça 2     


El derbi del sábado resultó ser un partido poco lucido en el que algunas de los pronósticos a priori se vieron volteados. Comentaba en la antesala del duelo que la principal cualidad del Madrid era su pegada. Resultó que el Barça le ganó al Madrid con su propia medicina. Un par de acciones rápidas, tirando de la velocidad, regate y efectividad de sus delanteros y de la superclase del mejor jugador español de la historia (Segurola dixit), Xavi Hernández. El partido se finiquitó así, con dos acciones del Barça en un partido en el que el Madrid lo intentó, llegó, tuvo sus oportunidades pero no definió.

La primera de las grandes sorpresas de la noche nos la llevamos con la alineación que sacó Guardiola en el Bernabeu. Una de esas alineaciones en las que la expresión Guardiolada toma carta de naturaleza. Tomándose precauciones ante la rapidez y efectividad de la delantera merengue, Pep decidió colocar a Milito junto a Piqué como pareja de centrales y desplazar a Puyol al lateral, tras su buena actuación en esta posición en el partido contra el Athletic. La idea no era trasnochada. Con dos laterales tan ofensivos como Alves y Maxwell a los que los delanteros les suelen coger la espalda, la opción de reforzar la defensa con una línea de cuatro en la que tres eran centrales era una medida de seguridad, al menos, entendible. No fue lo más sorprendente de la alineación, Alves, que había provocado la amarilla ante el Mallorca para poder estar en el derbi se vio relevado de su puesto natural pero no se quedó en el banquillo, Guardiola lo colocó de interior. Contra el Athletic, partido de múltiples experimentos, ya había probado colocando a Maxwell de interior. Aquí probó con Alves, al que le tocó acompañar en el ataque a Messi y a Pedrito. Inaudito, ni Bojan ni Henry en el equipo titular (lo de Henry parece ya caso perdido). El Barça presentaba un equipo sin excesivas variantes tácticas en el dibujo en sí, 4-3-3, pero sí de fondo, con una colocación de los jugadores novedosa. Colocar a un defensa, ofensivo, pero defensa, como interior no tenía más interpretación que una vocación de contención por esa banda, por la que suele caer Cristiano Ronaldo, es decir, reforzar las ayudas. Podría interpretarse que en algunos momentos el Barça llegaría a jugar con tres centrales, retrasándose Alves y volviendo a su ubicación natural en el lateral.

Las dudas en cuanto a la respuesta de esta alineación no eran menores. Un Barça con notables bajas (Iniesta, Zlatan, Abidal) en una plantilla de por sí corta, salía en el Bernabeu con dos únicos atacantes puros, Messi y Pedro. Lo sorprendente del asunto es que fue suficiente. La primera parte se inició con un Madrid agresivo, atacando (un corner a los pocos segundos), presionando muy arriba y con la defensa muy adelantada. El Barça, por su parte, colocado como siempre, no lograba sentirse cómodo en el campo, su juego era impreciso, consecuencia de lo cual se producían pérdidas rápidas del balón, y apenas se llegaba arriba. Las líneas no conectaban, la presión intensa del Madrid impedía que el Barça se hiciera con el balón y el control del partido. Es curioso, a pesar del dominio inicial del Madrid y de haber creado ocasiones de peligro la sensación de tal peligro no era excesiva, el Barça parecía seguro atrás. No era el Madrid arrollador de esta temporada en que cada llegada al borde del área rival era poco menos que ocasión de gol. Nada que ver. Me recordaron, salvando las distancias, a los primeros minutos de la final de la Champions del año pasado contra el Manchester (el acoso del Manchester fue más intenso quizáGui?o, un Barça muy seguro en contención y poco elaborador, agazapado a la espera del bajón del rival. Parte del paralelismo viene por la figura común en ambos encuentros de Cristiano Ronaldo, tan participativo y activo como negado y excesivamente individualista en ambos partidos. Desecado por un mismo hombre, más que nunca, Piquémbauer. Y continúa constatando una  curiosa y molesta realidad, en los grandes partidos no termina de responder. Recuerdo la final de la Eurocopa en el 2004, donde era un joven con aspiraciones de gran estrella, que su país perdió en casa, era muy joven pero no lideró a su selección. Si recordamos sus dos últimas finales de la Champions podemos ver lo mismo, la que ganaron frente al Chelsea no fue por su buen partido, penalti fallado en la tanda decisiva, incluido. Contra el Barça se repitió la historia al año siguiente. No se muy bien las razones, porque calidad tiene pero todavía no ha llegado a completar un buen partido en las citas grandes de verdad lo cual, indudablemente, genera cierta sorpresa.

 

Volvamos al encuentro. Tras los diez primeros minutos de dominio madridista el Barça empezó a controlar más el balón y el partido y comenzó a avisar con varias llegadas peligrosas de manos de balones de Xavi, rey del mediocampo. Jugadas más rápidas y con menos toques de los habituales, más verticalidad y búsqueda del regate de los desequilibrantes (Messi y Pedro). El Madrid por su parte, como solución optaron por dar bastante leña de la mano de expertos en la materia como Sergio Ramos, que no debió de terminar el partido, lo mismo que Xabi Alonso (tras este partido podría venirme arriba, ser ventajista y repetir que siempre me ha parecido un jugador sobrevalorado y que de la comparación con el Xavi con uve sale ridiculizado, él y cualquiera, dicho sea de paso). A veces, me da la sensación de que cuando hablamos de que el Barça no juega a su nivel porque no circula el balón con esa rapidez y fluidez tan característica,  perdemos un poco la perspectiva. No todos los rivales permiten que se creen espacios y dejan que el rival se adueñe del balón, por tanto, no todos los partidos se pueden jugar de la misma manera. No se trata de traicionar un estilo, una filosofía de juego, sí de adaptarla para superar las dificultades y superar al rival, es necesaria una flexibilidad que permita contar con un factor sorpresa. El fútbol es una suma de muchos factores.

 A todas éstas, en un momento de intercambio de golpes en torno a la media hora, en una acción rápida y de listo de Messi, combina con Xavi que le da un pase elevado medido que el argentino controla y orienta con el pecho y remata haciéndola botar contra el suelo y superando a Casillas. La jugada sorprendió a la zaga madridista, hasta entonces bastante segura y rompía el partido a favor del Barça. La situación forzaba al Madrid a venirse arriba para remontar el partido. La primera parte terminó sin mucha más historia tras el gol. Una última lectura sobre la primera parte y sobre el Barça. El experimento de la alineación con Alves de extremo no dio buenos resultado, el brasileño desubicado y muy perdido apenas apareció y no benefició nada al equipo, fue casi echar a perder esa posición y a un jugador importante que tampoco se encuentra en su mejor momento de juego.

 

La segunda parte comenzó como se preveía, con el Madrid buscando el empate, numerosas llegadas y el Barça seguro en la contención y con un Valdés derrochando confianza en la portería, atajando todo lo que le llegaba. Tras los primeros seis o siete minutos Xavi comenzaba a tocar el balón sin demasiado atosigamiento y el Barça comenzaba a combinar. De hecho, justo antes de que Guti saliera al campo para intentar dar lustre en forma de pases a los espacios a sus delanteros, Messi y Xavi combinan en el mediocampo y éste último le da un pase al espacio a Pedro que el tinerfeño con un control orientado en velocidad perfecto y una definición con la zurda excelente (muy característica suya) terminan en el segundo gol del Barça. A partir de aquí, el Madrid comenzó unos diez minutos de acoso y derribo en los que los delanteros blancos parecían desesperados y fuera del partido y el resto de jugadores que llegaron en posiciones más o menos francas, fueron incapaces de definir (caso más claro el de Van der Vaart sólo ante Valdés). Ya en los últimos diez minutos el Madrid parecía haber agotado prácticamente toda su gasolina y los cambios (Raúl y BenzemáGui?o entraron con más ganas y ansiedad que con peligro y claridad.

 La sensación que quedó al final del partido fue que el Barça estuvo cómodo en el Bernabeu y que leyó bien el partido. Hizo un partido serio, no brillante y definió con una autoridad aplastante (con todo lo que se ha dicho de la menor capacidad goleadora del equipo sólo han terminado un encuentro en lo que va de Liga sin marcar). El Madrid por su parte no mostró su mejor cara, se dijo que jugaba bien, que le quitaba el balón al Barça en algunos momentos del partido pero no definían, se veían forzados a tirar desde lejos, lo que reducía la peligrosidad de sus acciones y sus delanteros no tuvieron el día, lo cual baja el nivel del Madrid un escalón. Si en un partido tan importante, al menos de cara a la galería, en tu casa con el apoyo de tus aficionados, no das tu mejor nivel... Esto me ha hecho recordar la corriente coletilla de que los equipos que juegan contra el Barça no dan el nivel, se suele decir arguyendo que salen ya vencidos no valorando que quizá el Barça tenga algo que ver en que los equipos rivales no desplieguen su mejor juego ni sus mejores armas contra ellos, igual no es casualidad. Para terminar, una curiosidad, contra el Athletic de Bilbao Touré Yaya mereció ser expulsado por el cabezazo a Javi Martínez, no jugó contra el Madrid. Pudiera parecer que Pep dicta su propia justicia, compensó.

Con esta victoria el Barça recuperó el liderato, da un manotazo en la mesa y recobra su condición de favorito a ganar la Liga. Por delante todavía siete partidos, muchos puntos y salidas complicadas, con la cierta confianza que da el permitirse un tropiezo, que con la carga de partidos que tiene el equipo no sería algo extraño, más con tres salidas contra Espanyol, Sevilla y Villarreal complicadas y con enfrentamientos directos con equipos que se están jugando la vida, a estas alturas de temporada el descenso está muy poco definido todavía este año. El Madrid tiene salidas más cómodas, a excepción de Mallorca, también se habla de Zaragoza, pero los maños, que están entonados en los últimos partidos, son tan blanditos en defensa que, personalmente opino que el Madrid los puede acribillar. Almería no será una salida cómoda y darán la talla de si la derrota del sábado les ha afectado más o menos, un tropiezo sería letal.  De lo que le queda en casa Osasuna si tuviera algo que jugarse es un rival muy incómodo, e igual el Athletic si lucha también por Europa (Champions) puedan incomodarle, aunque son dos equipos que son muy fuertes en sus casas y muchísimo menos lejos del arrope de su afición. El Valencia es tan irregular y tan inseguro atrás que necesitaría un día muy inspirado para hacer algo en el Bernabeu y viendo el estado de forma de sus jugadores nada hace pensar que puedan plantar cara en el Bernabeu (los veo como un Sevilla v.2). La Liga continúa y promete emociones fuertes.  Ya que como decía Winston Churchill “El éxito nunca es definitivo” (título, a su vez, de un excelente y recomendable libro del historiador G. Parker)

 P.D.: Malignamente, he de reconocer que me lo pasé bien viendo el partido por la Sexta, ver a Antonio Esteva y a la Guash mordiendo el polvo no tiene precio (es de justicia con todo lo que hay que aguantarles el tener un momento de desquite). El grito orgásmico de Esteva en el gol anulado a Raúl, la reclamación del control con la mano en el gol de Messi al margen de sus ya tradicionales expresiones de emoción y lamentación con las ocasiones generadas por su equipo y su amor incondicional por Cristiano Ronaldo. Andrés Montes sería un comentarista poco ortodoxo y generaba filias y fobias pero al menos era divertido y menos parcial, porque al excomentarista de Real Madrid TV parece que no le han debido decir que ahora la emisión es para toda España lo cual implica distintas sensibilidades al otro lado del televisor.


Tags: madrid barça

Publicado por ananula @ 17:53  | Deporte
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