Viernes, 09 de abril de 2010
       Barça  4    -   Arsenal 1       

El Campeón muestra las garras


 Qué curioso, en dos partidos consecutivos el Barça repitió marcador y victoria 4-1, en dos partidos que poco tenían que ver en importancia y en cuanto a rival. Un Barça “experimental” ganó cómodamente en casa al Athletic, en un partido importante según está la Liga pero no decisivo. El martes el actual campeón de Europa se jugaba el ser o no ser contra el Arsenal. Comentaba yo en una entrada anterior del blog, que no debía de ser un partido excesivamente complicado para el Barça, visto lo visto en Londres, una superioridad culé aplastante aunque no reflejada en el marcador, vistas las bajas importantísimas del Arsenal para la vuelta y, no menos importante, el punto a favor que siempre supone jugar en casa. El contundente marcador refleja de modo claro la diferencia de fondo entre ambos equipos, el Barça es superior 4-1 al Arsenal en conjunto, y yo me atrevería a decir, que es un marcador que puede ser justo con lo visto en el global de la eliminatoria, no tanto en el partido de vuelta. El Arsenal aprendió la lección de la ida y sorprendió con su planteamiento en el Camp Nou. Marcajes a los hombres clave que les menearon en Londres: Xavi y Busquets. Otra cuestión que aprendieron fue la presión, muy arriba e intensa durante todo el partido. El Arsenal plantó cara a los de Guardiola renunciando a su estilo, era inevitable. Intentaron aprovecharse de sus mejores armas en ataque, verticalidad y rapidez, armando contraataques veloces tratando de ganar la espalda de los defensas culés y superarles con su rapidez. Uno de ellos funcionó, recuperación en el mediocampo, cogen a los centrales barcelonistas descolocados y el gigantón Bendtner supera a Valdés, adelantando a los gunners en el partido y en la eliminatoria. Primera llegada, primer gol. Hasta este momento el Barça había creado un par de ocasiones con peligro pero su juego estaba siendo más irregular consecuencia de la presión de los ingleses, que no daban espacio a los mediocampistas culés e impedían que el balón circulara con fluidez, nada que ver con la exhibición de los primeros 17 minutos en Londres. Este Barça es tan grande que está cambiando incluso los estados de ánimo colectivos de una afición, porque inspira confianza. El aficionado culé, si bien es cierto que no llega al extremo del del Atlético, está (estamos) acostumbrado históricamente a ser  pesimista, negativo y conspiranoico. El Arsenal marca primero, pero el aficionado ya no ve fantasmas, diría que ni se pone nervioso, en noventa minutos el Barça es un equipo sólido y muy fiable. El martes fue tan fiable que a los dos minutos el 10, que tenía el día enchufado, decidió que no estaba bien crearles falsas esperanzas a los británicos. La cogió en la frontal del área y la enchufó por la escuadra. Era sólo el empate pero también el aviso de que estaba inspirado. Y así fue, otro partido que ha quedado monopolizado por la figura de Messi. Por cuatro goles a uno ganó el Barça y los cuatro los marcó él. Otra exhibición del argentino y ya hemos perdido la cuenta de cuantas lleva esta temporada. El ritmo de competición al que tiene que hacer frente este Barça es tan brutal que la percepción del paso del tiempo se ha dilatado. Messi llevaba un par de partidos un tanto desaparecido, parecía que hacía tiempo que no se le veía estelar en el campo, habían pasado poco más de dos semanas desde su exhibición en Zaragoza y parece que eso pertenece a un tiempo ya histórico.

No pretendo hacer aquí una Oda al rosarino, destacar sus virtudes y ponerme empalagosa, porque el juego de Messi no es empalagoso, es eléctrico, preciso y denota compromiso con el equipo. Sólo me detendré en el primer gol, remontándonos unos segundos atrás al comienzo de la jugada, Messi pierde un balón en el mediocampo rival que permite que se monte una pseudocontra, baja a ayudar en defensa, tras la presión de sus compañero es él quien recupera el balón con el que se inicia la jugada de su gol, mientras sus compañeros lo circulan él sube a ocupar su posición, la toca en el centro del campo, ahí interviene Pedro que se la devolverá ya cerca de la frontal, en posición ya centrada se hace una pared con uno de los defensas rivales coge posición de tiro y la clava por la escuadra. Un golazo, estéticamente y en un momento muy importante del partido, cuando el Arsenal se adelantaba, un golpe a los ingleses que sólo habían aguantado por delante en el marcador dos minutos. A partir de aquí el partido se descontroló, ataques de unos y otros pero con una sensación de peligro real muy distinto así llegaron el segundo y el tercero del Barça que sentenciaban la eliminatoria en una primera parte preciosa. La segunda resultó más decepcionante, se bajó la intensidad ofensiva, el Arsenal lo intentó pero el Barça controlaba más o menos cómodamente el partido (hubo imprecisiones en defensa pero la nota con la que Márquez y Milito salieron del envite fue de notable alto). Poca historia más se vio, el cuarto de Messi. Debió de pensar que lo de terminar otro partido con un hat-trik, era una vulgaridad, tenía que meter cuatro. Dicho y hecho, en una jugada en la que tenía a Keita como pase de gol fácil, decidió tirar para adelante a por el cuarto, a la primera Almunia se la paró, se detuvo unas décimas de segundo para pensar cómo colarla, entre las piernas. Gol. Pichichi de las Champions. A monopolizar los telediarios y las tertulias radiofónicas. 

     


Tags: barça arsenal messi

Publicado por ananula @ 20:59  | Deporte
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