por el desarrollo tecnológico al que abrió la veda hace unos diez años. Pero yo voy más allá del componente comercial y económico que, evidentemente, se trasluce bajo toda esta polémica. A mi me interesa la natación como deporte, no como negocio. Y los ejemplos prácticos que avalan esta posición en contra de los "bañadores mágicos" son múltiples. Revisitemos la final de los 200 m. libres del pasado martes. Aquella en la que Phelps fue doble y dolorosamente batido por un alemán, Biedermann, que embutido en un Arena de última geneación, le ganó por un cuerpo destrozando su récord mundial ¿Quién es este nadador alemán a todas éstas? Resulta que Biedermann nadó el año pasado contra Phelps la final olímpica en Pekín, quedó sexto. Si comparamos la evolución en tiempos de este alemán entre el año pasado y éste, ha mejorado su tiempo en los 200 libres unos 6 segundos... no me he equivocado ¡6 SEGUNDOS ! En menos de un año este chico, en una prueba "corta" ha rebajado su mejor marca personal en 6 segundos, con todos mis respetos, eso no lo consigue ni el mejor nadador de la historia (sí, Phelps) en dos años entrenando los 365 días del año. A lo que quiero llegar, que creo que es evidente, el alemán no ha ganado porque sea mejor nadador que Phelps, le ha batido porque su bañador le confería una ventaja brutal (se habla de más de 1 segundo por hectómetro). El bañador hasta ahora era un instrumento al servicio del nadador, que le permitía mayor deslizamiento, pero no ganaba una carrera. Es evidente que ahora sí lo hace, las tornas se han cambiado. Desde el momento en que un sólo nadador, de las decenas que han competido en estos mundiales, no nada con un bañador de última generación, la competición está adulterada, no está en igualdad de condiciones. Es una opinión personal, que muchos compartirán y otros muchos no, pero mal vamos cuando los protagonistas de la natación han dejado de ser los nadadores y lo son los bañadores. Me duele ver a grandes campeones caido a la cola de los tiempos históricos en apenas un año, como es el caso de Thorpe, Van den Hoogenband, Hackett. Quienes los superan, con todos mis respetos, son nadadores que colocados a su lado son mediocres.
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