Martes, 19 de agosto de 2008
CRÓNICA MARCA. Santi Segurola

PHELPS IGUALÓ EL RÉCORD DE SPITZ TRAS GANAR A CAVIC EN LOS 100 MARIPOSA POR SÓLO UNA CENTÉSIMA

     "La Mano de Dios"




El de Baltimore inventó un final que le valió su séptimo oro en el final más igualado posible. Una brazada ganadora se impuso a la lógica de Cavic. Hasta cuando se hace humano, Phelps es mejor que los demás.


La séptima fue especial, un duelo contra la historia y contra un rival – el serbio Milorad Cavic. Que exigió de Phelps un recurso mágico: la frontera que marca la diferencia entre los grandes y los genios. En el último instante de una carrera que tenía perdida, tomó la decisión que alteró definitivamente el resultado. Se levantó sobre el agua para dar una pequeña, contundente y ganadora brazada. Cavic, que había gobernado la prueba con autoridad, hizo lo contrario y quizá lo más natural: aprovechó su último impulso para deslizarse bajo el agua hacia la pared. Su mano estaba a 30 centímetros del muro. Desde atrás, como un pájaro gigantesco, abrió los brazos, los elevó sobre sus hombros y los desplazó hacia la pared como una catapulta. Tardó menos en describir un arco de metro y medio que Cavic en alcanzar su cercano objetivo. Ganó por una centésima de segund0, la menor ventaja posible para la victoria que le iguala a Mark Spitz. Fue la séptima medalla de oro de Phelps.

 

No hay una imagen que acredite la victoria ante la opinión pública. Los dos nadadores se giraron hacia el marcados situado en el otro fondo de la piscina. Apenas diez segundos después aparecieron los tiempos y la clasificación. La rutina de cada día, la misma que vale para confirmar todos los márgenes de ventaja que ha obtenido Phelps durante los Juegos: los grandes, los normales, los pequeños y los ínfimos. Éste fue el caso de los 100 metros mariposa. Cavic, el nadador serbio que nació en Anaheim (California) y se entrena en Estados Unidos, había esperado su momento durante una semana. Tenía tres carreras para derrotar al mito: la primera ronda, la semifinal y la final. 300 metros en total. En ese mismo intervalo, la laboriosa epopeya de Phelps le había obligado a disputar 16 carreras, recorrer 3,2 kilómetros, acudir al podio, recibir medallas, escuchar el himno y acudir a las conferencias de prensa que conceden los medallistas de cada prueba.

 

El efecto de la fatiga se ha hecho evidente en los dos últimos días. Ha sufrido más para vencer y ha encontrado rivales cada vez más voraces. Al problema del cansancio se agregaba la dificultad de Phelps para tramitar los 100 metros mariposa. Perdió el récord mundial en los Mundiales de 2003, y desde entonces no lo ha recuperado. Esta dificultad acrecienta su magnitud como nadador: gana las fáciles, las difíciles y las imposibles. Cuando se hace humano y tiene que combatir en el barro de la competición, Phelps es también mejor que los demás. La carrera de los 100 mariposa puede presentar a un Phelps vulnerable, pero la realidad es que ha ganado la prueba que en los Juegos de Atenas de 2004, en los Mundiales de Melbourne 2007 y en los Juegos de Pekín.

 

En esta ocasión no le salió su compañero Ian Crocker como principal adversario. Crocker posee el récord mundial en 50,40 segundos, comienza a declinar. No siente la misma pasión que Phelps, ni le motiva como antes la posibilidad de derrotar a su rival. Prefire disfrutar de los placeres mundanos: los buenos restaurantes, la música de Dylan, los viejos coches. A Crocker le ha sucedido Cavic, cuya especialización en la prueba de 100 metros mariposa le ha rendido unos resultados espectaculares. Durante años fue un buen librista que no consiguió éxitos relevantes. Su estirón como mariposista ha sido  fulgurante. Sólo se había reparado en él por un incidente extradeportivo. Tras ganar la prueba de 50 metros mariposa (distancia no incluida en el programa olímpico) en los últimos Campeonatos de Europa, apareció en escena con una camiseta que reclamaba Kosovo para Serbia. El sucedo hizo ruido y Cavic fue expulsado de la competición.

 

No se ha sabido mucho más de él hasta el pasado jueves, fecha de la primera eliminatoria de los 100 metros mariposa. Logró el mejor tiempo de todas las series y repitió en las semifinales. Nadador explosivo, parecido a Crocker en su estrategia –salidas eléctricas, un primer parcial extraordinario y administrar con bastante esfuerzo las ventajas que obtiene-, insistió en su plan. Phelps ha adquirido la mala costumbre de conceder demasiado tiempo a rivales demasiado rápidos. En el giro de los 50 metros fue penúltimo, en una situación de alerta máxima. Cavic había cobrado una ventaja de 63 centésima, una eternidad par a una distancia tan corta. La proximidad de la victoria aumentó la resistencia de Cavic. La inminencia de la derrota disparó todos los resortes de Phelps, Uno siguió el canón en la llegada. El otró inventó. Ganó la mano de Dios.

 

Fuente: Diario marca

Tags: michael phelps beijing

Publicado por ananula @ 3:18  | Michael Phelps
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