Mi?rcoles, 13 de agosto de 2008

FINAL 200m libres: “Apisonadora Phelps

 

         

Treinta y dos años llevaba Estados 32 años sin ganar una final olímpica de los 200 metros libres. Esta deshonrosa situación para la natación estadounidense sólo la podía solventar el genio de Baltimore, que se lanzó a la piscina desde la calle 6. No es habitual ver a Michael en estas calles adyacentes, casi siempre ocupa la central la 4, la de los mejores, pero en las semifinales Michael quedó tercero en su serie, pasando a la final con el cuarto mejor tiempo. Mucha gente se sorprendió, Michael Phelps sólo ha podido ser tercero en su serie ¿sólo ha podido ser tercero? Ja. Parece que se olvida que se tira una media de dos o tres veces al día a la piscina para competir, y que al menos una de esas participaciones es una final. Mientras, sus rivales pueden centrarse en una o un par de pruebas, habitualmente en un estilo concreto, Michael con su saturado programa está obligado a regularse. Sólo gasta gasolina cuando lo necesita. No tiene que exhibirse en las series y en las semifinales para demostrar que es el mejor, que es el más rápido. Eso sería un suicidio para él. Phelps aprendió esta lección de una derrota, siempre dicen que es de las derrotas de lo que más se aprende, aunque pocas derrotas aparecen en el historial del de Baltimore. El punto de inflexión se dio en el año 2003, en los mundiales de Barcelona. Michael brillaba sin parangón batiendo records del mundo en las series, en las semifinales, en las finales de las pruebas en las que participaba. Cada vez que se echaba a la piscina del Sant Jordi el público excitado sabía que podía caer un record del mundo. Phelps tenía un calendario muy apretado, se vacío en cada prueba, nadó a su mejor nivel, quería avasallar a sus rivales cada vez que se lanzaba a la piscina, odia perder. Este brutal desgaste le acabó pasando factura en una de sus finales fetiches, la de los 100 mariposa, distancia en la que había marcado el record del mundo en las semifinales arrebatándoselo al ucraniano Serdinov que había osado arrebatárselo, a su vez, en la primera semifinal. Phelps perdió con Crocker, y esto le marcó, a partir de aquí aprendió de su error: si quería alcanzar sus metas, debía regularse, sacar lo mejor de sí mismo para ganar títulos en los grandes campeonatos no para lucirse. Parece que no todo el mundo tuvo en cuenta que tras hacer ese tercer puesto en su serie Phelps, en menos de una hora tenía que nadar la final de los 4x100 metros libres. Donde se desmarcó con la tercera mejor marca de la historia en los 100 metros libres, casi nada. La realidad es tozuda, comparando sus mejores tiempos previos con los de sus rivales en la final de los 200 libres, el que más se le acercaba estaba a más de un segundo. Phelps era el favorito indiscutible, ¿cabía acaso espacio para la sorpresa? No. Phelps da sorpresas no  las admite.


 


Michael, desde esta calle seis, arrancó la final como una exhalación. Cuando emergió de su inmersión tras su portentosa batida subacuática les sacaba a sus rivales una distancia ya indecente, casi medio cuerpo. Pasó por los 50 primeros metros en 24.31, 16 centésimas por debajo de su record del mundo y al segundo le sacaba ya un cuerpo de distancia. Apabullante. Phelps, como en los viejos tiempos, nadando sólo acompañado por la línea verde del record del mundo que tampoco era capaz de aguantarle el ritmo. Completa el primer hectómetro en 50.29, 71 centésimas por debajo del récord del mundo. Les saca a los más rápidos, el coreano y campeón olímpico y mundial Tae Wan Park, y a Peter Vanderkaay, el otro estadounidense y colega suyo, cuerpo y medio. Y Phelps sigue nadando en su propia galaxia. Completa los 150 metros en 01:16:84, 89 centésimas por debajo del record del mundo, y no afloja sigue como si nada mordisqueando el record del mundo. Cuando toca la última pared el cronómetro se para en un estratosférico 01:49:96. Ha rebajado su plusmarca en casi un segundo. Park logra la plata y Vanderkaay el bronce. La cámara busca a Phelps que esboza una tímida sonrisa de satisfacción mientras observa su marca. Impresiona verle tras finalizar la prueba: no parece cansado. Tercer Oro y tercer record del mundo para Phelps. ¿Aún queda algún escéptico? Para finalizar, un deseo: que no pare la fiesta.

 


Tags: michael phelps beijing

Publicado por ananula @ 19:37  | Michael Phelps
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 17 de abril de 2009 | 11:07
alucinante.... yo los ago en 3 20.... aun me kda para ser olimpico.... jajaja!