martes, 08 de enero de 2008
Alejandro Magno (356-323 a.C.)

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Se supone que soy una historiadora y apenas he puesto nada relacionado con la profesión en el blog y lo que he puesto ha sido en plan wikipedia o noticia cogida de periódico, que poca rigurosidad. Supongo que se debe a que la historia ya me agobiaba bastante en el día a día como para hacerla ocupar también los ratitos libres que tenía y que he preferido ocupar en otros temas que me interesan, que me he dado cuenta de que son muchos y variados, incluso creo que demasiados porque soy incapaz de dar abasto a veces con todo (igual me lo debo hacer mirar). Al tema, he pensado en ir poniendo también de vez en cuando algún que otro tema histórico en el blog de mi elaboración. Para comenzar coloco a Alejandro Magno. ¿por qué? Es un personaje histórico que siempre me ha atraido, creo que es algo bastante común, hasta generalizado diría, la atracción por su figura y obra política, pero además hace un par de años para la asignatura de Historia de Grecia hice un comentario de texto precisamente basándome en un fragmento de la Anábasis de Arriano sobre el asunto de las proskynesis y la divinización de Alejandro. Fue un comentario en el que me esmeré mucho y leí un montón pero creo que aún estaba algo verde y no me quedó muy allá tampoco, pero es bastante aprovechable y aprovecho el trabajo hecho para colocar el minicapítulo (apenas dos hojas de las veinte que me ocupó el comentario) que le dediqué a presentar la figura de Alejandro Magno.


Alejandro nace en el verano del año 356 a.C., fruto de la unión del rey de Macedonia Filipo II y la princesa Olimpíade, de la familia real del Epiro. Probablemente era el menor de los hijos de Filipo. En la tradición antigua, sólo aparece documentada la existencia de otro hijo, Arrideo, deficiente mental y, según parece, desde el principio Alejandro fue distinguido como príncipe heredero. Las fuentes coinciden al señalar que heredó de su padre el valor, energía y una gran capacidad política, y de su madre cierta predisposición al misticismo religioso y una sensibilidad desenfrenada. Tanto la casa real epirota como la macedonia remontaban sus orígenes a destacados héroes griegos como Heracles, por parte macedonia y Aquiles por la epirota. Su aspecto físico, a pesar de las múltiples representaciones, lo desconocemos con certeza. Todos los retratos existentes están poco o mucho idealizados, basados en originales que enfatizaban los atributos de majestad y divinidad del modelo.

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Durante sus primeros años, su principal tutor fue Leónidas. A partir de los catorce años, su educación corrió a cargo de Aristóteles. Pronto Alejandro tuvo contacto con las labores de gobierno, apenas contaba 16 años cuando su padre lo dejó como regente mientras comandaba una expedición a la Propóntide. Su carrera militar continuó con su padre, primero en las campañas del norte, en el año 339, y después con su participación en la batalla de Queronea (338). Esta situación cambia bruscamente en el 337 a raíz del nuevo matrimonio de su padre con una joven macedonia, que va a causar una crisis en la relación padre-hijo, que tiene como exponente el exilio de Alejandro durante un tiempo, y que al parecer finalizó con la reconciliación entre ambos. Al año siguiente, y durante la celebración de la boda de su hija Cleopatra, Filipo fue asesinado. En estas circunstancias se produce la subida al trono de Alejandro en 336, no sin problemas por ciertas resistencias internas, que atajó con firmeza.

Cuando Alejandro sucede a su padre en el 336, hereda un reino totalmente distinto al que Filipo había encontrado en su subida al poder, de un secundario reino fronterizo, Filipo había logrado crear un poderoso estado militar, con un ejército experimentado y con unas fronteras muy bien elegidas que dominaba Grecia a través de la Liga de Corinto y que se estaba preparando para invadir a los persas . Alejandro apoyaba incondicionalmente esta empresa iniciada por su padre y la va a llevar a límites impensables, también es cierto, que no parece que Alejandro hubiera proyectado la operación con límites precisos desde el principio.

Comenzará su expedición en el 334, fecha en que desembarca en Asia Menor, ya nunca volverá a pisar territorio griego. A partir de aquí se sucederán las victorias contra los persas: en el 333 vencerá al Gran Rey Darío en Issos, victoria que pondrá en su poder Siria, Palestina y le abrirá el camino hacia Egipto, donde sin apenas resistencia se coronará como Faraón y fundará la ciudad de Alejandría; decisiva para el resultado de la guerra será la batalla de Gaugamela, en el 331, que le abrirá el camino hacia el corazón del Imperio y le permitirá poner bajo su control Babilonia, Persépolis, Pasargada, Ecbatana. En el 330 se produce la muerte de Darío a continuación de la cual Alejandro se proclama Gran Rey y, tras asegurarse el control de las satrapías orientales, continúa su campaña hacia la India, de donde, tras numerosas conquistas que le llevaron hasta el valle del Indo, regresará a Susa, donde tendrá que hacer frente a problemas internos surgidos con la rebelión de algunas satrapías, que Alejandro resuelve con contundencia. Va a iniciar una política de fusión con los persas que creará un gran descontento entre los macedonios que culmina en el 324 con un amotinamiento general en Opis. Ya en Babilonia en el verano de año 323 caerá gravemente enfermo y morirá no habiendo cumplido aún los 33 y tras doce años de reinado.

El balance en términos históricos de su acción de gobierno es grandioso. En apenas doce años creo un vasto imperio que se extendía desde el Adriático hasta el Punjab y desde Tadjikistán hasta Libia. Cuando murió, Alejandro dejaba una obra grandiosa, pero también frágil. Sólo la persona del soberano daba unidad a este vasto conglomerado de gentes y culturas. Los intentos de Alejandro de fundir los tres elementos: griego, macedonio y asiático, en una sola monarquía de carácter despótico no dieron resultado
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Aqui tocado con los atributos de Amon-Zeus en un tetradracma de la época

Pero en Alejandro se vislumbran por primera vez muchos de los cambios y de las características de los que será el mundo helenístico. En él se produjo la mutación definitiva de concepto de monarquía basado en el concepto del rey como guerrero vencedor, al que se atribuye un carácter sobrehumano (identificación con la divinidad). La victoria se convierte en un concepto clave del poder. También su intento de transformar el ejército en una fuerza internacional y cosmopolita, que solo debiera obediencia al rey constituye el fundamento de las monarquías personales helenísticas, así como el aumento de su autocracia y totalitarismo también preanuncia a los reyes helenísticos

Pero con la muerte de Alejandro, el imperio mundial había desaparecido de modo irremediable. Sin embargo, Alejandro dejaba tras de sí un ideal de monarquía seductor y persistente. Inmediatamente después de su muerte, sus generales imitaron sus gestos y su vestimenta. La mezcla de la kausia (el sombrero macedonio) y la diadema, característica de Alejandro se convirtió en un símbolo de la realeza, en tanto que la pompa y el ceremonial de los últimos días de la corte alentaron a los siguientes dinastas a emular sus exagerados dispendios. También se imitaron sus relaciones con los dioses, Seleuco proclamaba que era hijo de Apolo. Los lágidas reivindicaron su linaje divino en la casa Argéada, Ptolomeo remontó sus orígenes hasta Heracles. Quedaba establecida la deificación del gobernante vivo. El rey en el trono era un verdadero dios entre los hombre y, como el de Alejandro, su poder era autocrático, sin prácticamente ninguna restricción en su libertad de acción. Se convirtió casi en un lugar común filosófico decir que, como monarca, era nomo empsychos, la ley encarnada.

La historia de los siguientes veinte años (323-301) es la historia de la lucha entre los generales de Alejandro por tomar bocado de la herencia de Alejandro. Si durante estos dos primeros decenios la idea de la unidad del imperio todavía se defendió, a medida que avanzó el tiempo, se avanzó por el camino de la disgregación en estados separados y que quedó decidido en la batalla de Pisos (301). Al final del período, tres dinastías bien establecidas, descendientes de otros tantos generales de Alejandro ( Seleúcidas en Asia, Tolomeos en Egipto y Entigónidas en Macedonia) habían enterrado definitivamente el proyecto alejandrino de un imperio universal.

Publicado por ananula @ 2:29  | Historia
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