sábado, 19 de agosto de 2006
Andrea Pirlo, entre Zico y Rivera

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Considerado durante mucho tiempo como una eterna esperanza sin gran carácter, Andrea Pirlo se ha convertido esta temporada en el pivote indispensable no sólo del Milan AC, sino también de la Squadra Azzurra, retrocediendo una línea para actuar como una especie de recuperador-director de juego ubicado justo delante de su defensa.
Desde que le pedí a Carlo Ancelotti que me pusiera atrás, tengo más espacio para jugar. De hecho, esta idea se me había ocurrido cuando jugaba en el Brescia. Ancelotti, que confió en mí, tuvo un papel fundamental en esta evolución táctica”, explica un Pirlo radiante.

Pirlo, sin embargo, tardó mucho en consolidarse al más alto nivel. De físico modesto (1.77 m y 69 kilos), jugó durante mucho tiempo como centrocampista a la antigua usanza, dotado de una excelente técnica. Su paso por el Inter de Milán, en donde estuvo en el banquillo en numerosas ocasiones, no le permitió explotar su talento. “De haber jugado más, hubiera podido demostrar mi valía. No fue agradable tener que pedir irme”, subraya Pirlo, para quien esa experiencia sigue siendo “una herida abierta”.

Ha tenido que esperar a su cuarta temporada con el Milan AC y su reubicación táctica para dar un paso decisivo. Ahora es un jugador indispensable en el esquema de los campeones de Italia, cuyo fútbol se resiente cuando no está el, como ocurrió en Livorno y en Siena, en donde el Milan dejó escapar puntos muy valiosos en la lucha por el scudetto. “Para jugar de esta manera, no hay ningún secreto. Hay que jugar con simpleza, y hacer que el balón circule rápidamente para abrir brechas. A veces todavía lo retengo demasiado tiempo”, confiesa Pirlo con una sonrisa. Para Adriano Galliani, Vicepresidente del Milan, “cuando él falta debemos cambiar de esquema táctico, porque nadie puede jugar como Pirlo, que es un futbolista único e irreemplazable”.

Pero Pirlo, que ofrece un contraste tan sobrecogedor como complementario junto a su compañero Gennaro Gattuso tanto en el Milan como en la Nazionale, no es tan sólo un gran director de orquesta. También es un lanzador de faltas excepcional, que ha marcado 16 de sus 55 goles con sus clubes en golpes francos directos, y tres de tres con la selección. El pasado 26 de marzo en San Siro, frente a Escocia (2-0), en un encuentro de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006, consiguió incluso un asombroso doblete, superando a un especialista como Francesco Totti.

Lanzamientos de falta inspirados en Platini y Baggio
Es un don natural que cultivo desde niño. Dos veces por semana, cuando termina el entrenamiento oficial, me quedo media hora practicando este ejercicio. Hago muchos ensayos. Me corrijo sin parar. Trabajo mucho la posición de mi cuerpo y de mis pies, para encontrar el impacto correcto con el balón, dosificando la potencia de golpeo en función de la distancia y el ángulo. Es ante todo una cuestión de trabajo y de análisis. Si un golpe franco va bien tirado, es imparable. Por mi parte, intento sobre todo que el balón vuelva a bajar lo más rápido posible. He estudiado mucho a Michel Platini en la televisión, y luego, en el Brescia, entrenaba con Roberto Baggio”, explica el milanés.

“Sé desde hace tiempo que la clase de un jugador como Pirlo puede decidir un partido. He encontrado un líder silencioso, que habla con los pies”, expresó Marcello Lippi aquella noche, dejando entender claramente que el milanés se había convertido en una pieza fundamental de la selección, quizás en detrimento de Alessandro Del Piero.

Jugar con la selección nacional proporciona sensaciones muy especiales, como cuando ganamos el campeonato de Europa sub-21, o en los Juegos Olímpicos. La camiseta de la Squadra Azzurra, además de la de mi club, es mi camiseta. Me siento bien vistiéndola. Lippi quiere crear un espíritu de club en la selección. Va camino de conseguir ese objetivo. Nos sentimos bien en este equipo, en el que todos los jugadores actúan en la misma onda”, afirma Pirlo, que se considera el elemento “que equilibra el juego del conjunto”.


Esta transformación no ha pasado desapercibida para el seleccionador brasileño, Carlos Alberto Parreira, que compara ya a Pirlo con “un Zico que juega delante de su defensa”. No obstante, en Italia, la comparación surge más bien con Gianni Rivera, el mediapunta del Milan y de la Squadra en los años 70. “Para mí es un gran honor. Pero mi auténtico objetivo es ante todo desempeñar una función tan importante para la Nazionale como la que tengo en el Milan”, anuncia Pirlo, a quien le gustaría añadir una segunda Liga de Campeones a su palmarés antes de pensar en la próxima Copa Mundial de la FIFA.


26 de abril de 2005
por FIFAworldcup.com


P.D.: no me resisto a poner este artículo sobre Andrea aunque sea del año pasado ya, pero que analiza su valía como jugador, que pesada que soy ¿no? pues lo siento pero voy a seguir dando la chapa en este sentido! Sonrisa
Publicado por ananula @ 8:46  | Andrea Pirlo
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